19 Ene, 2013 - Social Media    4 comentarios

Redes sociales: si no lo cuento, parece que no lo he hecho

En la vida en general todo es bueno, malo, positivo o negativo en función del uso que hagamos, y las redes sociales no escapan de ello.

De un tiempo a esta parte, y coincidiendo con la eclosión definitiva y masificación de Facebook, Twitter, Instagram y otras muchas redes, veo asociado un fenómeno de sobreexposición de los usuarios que además de no ser beneficioso para ellos, supone un ruido e incordio general para buena parte del resto de los que pululamos por el universo 2.0.

Compartir no es malo, pero tener la necesidad de compartir sí o sí todo lo que se hace desde luego debe tener alguna definición cuyo nombre desconozco.

Hace años, cuando la gente iba con la videocámara a los viajes, parecía claro que en buena medida se lo estaba perdiendo al contemplarlo todo a través de un visor. Hoy es llamativo que incluso antes de salir, el personal tiene que estar dando una brasa atroz con preparativos, qué se llevan, la cara que tienen antes de salir, el avión en el que se montan, el detalle del aeropuerto de llegada, la cara del taxista que les lleva, el bonito primer arbolito que se han encontrado, el escaparate que han visto, el personal autóctono… y un sinfín de miles de detalles que les obliga a mi juicio a pensar más en qué buscar para compartir, que en realmente vivir el viaje y sacar partido del mismo, fundirse con el entorno o sumergirse en una nueva ciudad, por ejemplo.

Y qué decir de esos chequeos en Foursquare de estoy en la calle tal. Esos tuiteos de me voy a tomar esta cerveza (la misma de todos los días, de la misma marca de siempre) con su foto adjunta,  o la canción de Spotify que estoy escuchando, o los kilómetros que ha recorrido c0n sus zapatillas Nike.

En realidad es información que no interesa al 95% de los seguidores de esa persona, y que opino que se debe a una necesidad creada actualmente que respondería a la máxima: ‘Si no lo cuento, parece que no lo he hecho’, y que crea en las personas una necesidad constante de justificar todo lo que hacen a través de las redes sociales.

Con todo esto no digo que no haya que chequear, o compartir fotos de un viaje, o tuitear una comida que estás disfrutando realmente. Digo que no viajes, comas o corras pensando más en qué vas a contar a los demás de ello que en lo que estás haciendo.

De todas formas, si tras leer el post te has dado cuenta de que efectivamente eres un tostón para el resto de la humanidad social, descuida que según mi experiencia es algo pasajero que tiende a remitir con el paso del tiempo en redes, aunque siempre hay excepciones, claro.

 

4 Comentarios

  • Es desesperante. Y mas por que muchas personas son amig@s, pero sienten una necesidad especial de contar lo guay que es su vida, o por el contrario, que es muy dura y muy triste, y que lo estan pasando realmente mal.
    Supongo que les gusta sentirse protagonistas y necesitan que alguien les comente, les ponga un ‘me gusta’ etc…

    • Efectivamente, creo que tienen una necesidad atroz de sentirse escuchados por encima de todo. Un saludo.

  • Llevo años pensando lo mismo. Un tío en un concierto que no te deja ver el grupo para grabar un video pésimo en el que ni se ve ni oye nada, decenas de personas que hacen una foto a una luna impresionante y no la miran más que la fracción de segundo en que se abre el obturador… no disfrutan de la realidad, sino de contarla. Y lo peor es que a veces tampoco te dejan disfrutarla a ti.

    • Lo de los conciertos es de traca también, Víctor. Fíjate que en eso nio había caído. Gracias por el aporte, Nos vemos pronto.

¿Tienes algo que decir? Adelante, dilo