21 Ene, 2014 - Social Media    Sin comentarios

El mocito feliz 2.0

 No sé en vuestras ciudades, amigos, pero en Málaga hay una nueva figura muy extendida que ha crecido al albur de las nuevas tecnologías. Se trata del mocito feliz 2.0.

El autóctono y auténtico Mocito Feliz de Málaga aparece allí donde están los famosos, detrás de cualquier personaje, para lograr su minuto de gloria mediático y promocionar lo que se tercie en ese momento. Su alter ego 2.0 funciona igual, pero es aún más sagaz. Por si acaso alguna cámara de los móviles circundantes no le inmortaliza, él mismo pide que le echen la foto con su propio móvil para asegurarse el trofeo.

Y lo que no sabe el Mocito Feliz, es que el mocito feliz 2.0 le lleva mucha ventaja y ahorra tiempo a la hora de que le vea el personal. Mientras el primero debe hacer zaping para encontrarse, el segundo sube su foto a todos sus canales y se asegura de que el personal le encuentre ya sea braseando más que Campofrío su jamón cocido, etiquetando a todo pobre amigo que cae en sus redes, e incluso mencionando a otros en Twitter por si acaso se lo han perdido.

Ambos tienen el don de la oportunidad y quizás el de la ubicuidad.

Al Mocito Feliz no se le conoce trabajo alguno, mientras que el mocito feliz 2.0 asegura a todo el que se le acerca que no para de trabajar, pese a que un día tras otro se lo encuentran siempre en saraos.

El Mocito Feliz va detrás de los famosos para que le vea el personal, mientras que el mocito feliz 2.0 va detrás del personal a ver si se fijan en él los famosos (quien dice famosos dice políticos, empresarios, etc).

El Mocito Feliz vende la marca de otros, mientras que el mocito feliz 2.0 vende su marca personal a ver si logra vender la de otros.

Eso sí, hay algo en lo que el Mocito Feliz nunca podrá podrá competir. El pobre siempre pone cara de alelado mientras su imitador apasionado de las redes sociales siempre lleva una pose estudiada y una ‘cara de foto’ tan preparada, que da igual si lo ves en mil fotos distintas, siempre es la misma. Porque Profident está de capa caída, que si no le compraban esa sonrisa sempiterna.

En fin amigos, qué queréis que os diga. Yo me quedo con el original, que hasta hoy ha demostrado que lleva su sonrisa a todas partes con un afán de protagonismo sano, amén de una descuidada política comercial, mientras que el mocito feliz 2.0 tiene una política comercial cuidada, basada en una sonrisa insana.

 

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