Soy autónomo. Perdón, quería decir CEO.

Cuanto más tiempo paso en Twitter, más me doy cuenta del incalculable valor sociológico que tiene esta herramienta en la actualidad, y aún más que tendrá en el futuro.

La vieja España de los hidalgos, que tenían prohibido trabajar por su condición, se ha transformado hoy en día en la nueva España en la que muchos trabajan, pero no asumen su condición.

Los barrenderos se han transformado en técnicos en recogida de residuos sólidos urbanos; los comerciales, en ejecutivos de cuentas… y los autónomos, en Twitter, son CEOs.

No hay como crear tu negocio (muchos seguramente sin siquiera clientes, o pagar las perceptivas cuotas a la Seguridad Social) y ponerte en la bio de la red social del pajarito “CEO de…” y ancha es Castilla, damas y caballeros. De un plumazo pasan de humilde emprendedor a director general.

El no tener nada ni nadie a quien dirigir es lo de menos. Ya sabemos que lo importante para muchos es tener el Mercedes aunque no se tenga para la gasolina. El caso es tenerla más grande (la bio, no me sean mal pensados), aunque me juego el kalashnikov de mi gatita a que el porcentaje de CEOs de sí mismo es infinitamente superior entre hombres que mujeres. Ellas, al fin y al cabo, siempre han sido más inteligentes que nosotros.

Así que para concluir este humilde post -y asumiendo mi condición de inútil no habiendo llegado a ser CEO-, animo a los lectores a que se den el gustillo.
¿Siempre has querido ser jefe de algo, verdad? No lo niegues que está feo. Abre tu cuenta en Twitter, piensa en el nombre de tu empresa, ponlo en tu cuenta e intitúlate de CEO mientras te enjabonas el pelo con L´Oreal y te repite su anuncio, “porque tú lo vales”.

(Publicado el 24 de abril de 2011).

2 Comentarios

  • No podrías tener másrazón.

    Yo creo que Twitter es como la constitución: muy ideal y poco real.

    • Tienes razón. Y mucha gente parece que en Twitter vive la vida que le gustaría vivir en realidad.

¿Tienes algo que decir? Adelante, dilo